jueves 29 de enero de 2009
VOCES SORDAS
Las voces, divertidas, siguen llamándola.
Ella no mira a su alrededor, reconoce esas risas y sabe que no hay diálogo posible, así que se acerca un poco más al borde y con manos temblorosas se ajusta el gorro de natación, tapándose los oidos.
Ahora su cabeza está aislada por una gruesa capa de silicona y las voces lo saben, se sienten protegidas y gritan cada vez más y más fuerte. Marta sólo puede escucharlas a ellas, la vista se le nubla, los sonidos de su entorno ahora son simples murmullos apagados y se queda sola, ella y sus voces, que siguen riéndose y le recuerdan que se va a ahogar.
Marta tiembla, el corazón se le acelera y por un momento retrocede, pero sabe que un solo paso atrás hará las voces más y más fuertes. Sólo hay una manera de acallarlas, así que se ajusta las gafas azules, sube al podium, coge aire y se tira de cabeza a la piscina.
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