domingo 8 de marzo de 2009

Limpieza

Hay cosas de las que uno no se puede desprender.
Qué difícil elegir, ante el cambio, lo que llevas contigo y lo que dejas atrás (como si se pudieran dejar las cosas atrás) pero el dicho es claro, corazón que no ve, corazón que no siente, o al menos, tanto.

*
Juguetes

En medio del caos de la mudanza ví la cajita de Julia pero no la pude abrir. Todavía no estaba preparada. El par de calcetines de rayas, la camisetita y el peluche azul seguían allí. Pensé en regalarlos, pero me parecía entonces que enviaba malos augurios a una familia feliz. Pensé en tirarlos, pero eso era despreciar a quien pudo ser y no fue.

Calcetines sin estrenar, talla 3

Mejor no tocar algunas cosas
se remueve el alma entera,
Otra vez.

*
Peluches

He puesto la preciosa ovejita rallada de carita dulce en una bolsa, de basura y con ella se ha ido también la vaca que compramos aquel mes de Agosto. Y luego está el osito, el único, el de la última vez; las flores que lo acompañaban se secaron hace tres años, y creo que la nota la tiré, o quizás quise perderla, no lo recuerdo bien, pero el osito estaba allí, en mi lugar preferido, encima de los libros y conservaba todavía toda la suavidad. Es lo que queda del último mensaje de amor, de dolor, de maldita esperanza, que me enviaste, el día después.
No pude meterlo en la misma bolsa y lo he escondido en el armario, detrás de la ropa…

… Y desde allí me mira, orgulloso, con su lazo a cuadros azules alrededor del cuello, y me cuenta que lo que significó un día se perdió hace mucho tiempo.

Qué estúpida, todavía pienso que escondiendo las cosas puedo dejar de verlas.

2 comentarios:

paula dijo...

Como me sigue doliendo preciosa.Ahora con el recochineo de la memoria.
De talla grande amiga,como esos calcetines que navegan por universos.
Un abrazo muy,muy grande...hay cosas, que no se pueden escribir,con esa fuerza,sino se sienten.
Esa es un salida díficil.!Bravo!

CMG dijo...

Igual me equivoqué de salida (ni un mísero puntito) jajaja

Gracias