jueves 16 de octubre de 2008

...

Te ofrezco mi mano desde ayer,
y el levitar sobre cercanos abismos
de miedos ocultos.
Te doy mi mano, y con ella el reloj (pulso)
que cuenta todas mis horas.

¡Arranca de un tirón las raíces
de esa rosa sin escrúpulos!
que en este suelo seco, infértil
mira una niña jugar mientras se enreda.

Y le ofrece sus espinas como sustento,
raíces que anudan un lazo,
besos y estiércol.
Enredos en mi propia sangre.